BLOG SOBRE JUAN PASQUAU - PERIÓDICO INTEMPORAL



PERIÓDICO INTEMPORAL DEDICADO A JUAN PASQUAU

Para que vuelvan a acercarse a la obra del escritor ubetense quienes tuvieron la suerte de conocerlo, para que lo descubran quienes no lo conocieron, para que todos crezcan en permanente conversación con sus escritos y su pensamiento.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

DIVERSIÓN




Divertirse es, naturalmente, vivir hacia afuera. Es alzar las persianas, es abrir las puertas… asomarse al balcón. Puede ser muy ameno el jardín de la vida interior. La soledad puede tener su peristilo íntimo, su umbroso patio interno, adornado de geráneos y de madreselvas, con su fuente, con su toldo y sus butacas… Pero por mucha que sea la lozanía de los jardines interiores, hay momentos en que sus flores añoran el campo libre; por muy selectos que nos resulten nuestros placeres íntimos hay ocasiones en que la Alegría abandona el huerto y, ventanera, empieza a sonreír a la vida que pasa… Desearía, entonces, el alma, cerrar con llave, siquiera fuese por unas horas, la “vida interior” y realizar una excursión que la llevase lejos, bastante lejos de sí misma. Con la llave de la vida interior en el bolsillo, el alma, de buena gana, se iría de verbena: le serían presentadas ilusiones nuevas, bebería optimismo —ese optimismo embotellado, de calidad, que sirven los “barmans” del Olvido— y hasta es posible que aceptase los galanteos de un nuevo ideal…

Juan Pasquau, en Feria y Fiestas, Revista Vbeda, septiembre de 1950.

sábado, 24 de septiembre de 2016

ENTENDIMIENTO Y LIBERTAD




Ser libre es un mejor entender para un mejor saber y, así, un mejor querer. Es más libre quien mejor entiende.

Juan Pasquau, de la conferencia Enseñanza personalizada

martes, 20 de septiembre de 2016

LITERATURA PARA NIÑOS




Difícil misión la de escribir para los niños. Difícil, porque el niño, que carece todavía de sentido crítico, es, sin embargo, todo él, pura sensibilidad. Y es más fácil conformar a la crítica que impresionar —impresionar vivamente— la sensibilidad.

Juan Pasquau, en Don Agustín de Haro Serrano y sus libros, Diario Jaén, septiembre de 1946

sábado, 17 de septiembre de 2016

DEFINICIÓN DE MAESTRO




El maestro tiene que ser una persona consciente y humilde. Abierto a todo y a todos, pero con un último escepticismo guardado en el fondo de su alma. En este escepticismo natural germina, no pocas veces, la fe en la eficiencia de lo sobrenatural.
Juan Pasquau, en “Introducción a la Memoria
de las oposiciones del Cuerpo de Directores 
de Centros de Enseñanza Primaria”, 1966

miércoles, 14 de septiembre de 2016

NIÑOS FILÓSOFOS




¿Hacer filósofos a los niños? Pues claro que sí. O ¿es que creéis que el niño ha nacido para notario, para perito industrial o para abogado? Son profesiones que ha sobreañadido la Civilización. Pero yo sigo creyendo que las auténticas actividades del hombre siguen siendo la Agricultura y la Cultura. En una palabra, el hombre ha nacido para el cultivo. Para el cultivo de lo que sea. De su olivar o de su alma. Para lo que no ha nacido es para correr sin ver por donde pasa y sin saber adonde va.

Juan Pasquau, de la charla Humanidades y “Áreas de experiencia”, 24 de marzo de 1972.

sábado, 10 de septiembre de 2016

EL ROSTRO DE LA RETÓRICA




Precisamente la retórica es la complicación, la bella complicación artística —u otras veces artificial— de las cosas. En la vida, con su estado de naturaleza, las cosas con crudas y sencillas. Viene la retórica y las salpimenta, las adoba, les pone rizos…, las adorna. Todo tiene su retórica. La política tiene su retórica, que es la diplomacia. La lengua tiene la suya, que es la literatura. La alimentación tiene la Cocina… Y el amor, ¿qué sería del amor sin la retórica? 

Juan Pasquau, en Retórica taurina, en Revista Vbeda, octubre de 1963

miércoles, 7 de septiembre de 2016

CULTURA Y EDUCACIÓN IMPRESIONISTAS




En el fondo —y vamos a dar con el tópico, pero no hay otro remedio— sobra enseñanza y falta educación; sobran colores y falta luz; abundan los matices y están en precario las formas. Cultura impresionista, sí; descentrada, brillante y errabunda que ama “lo que nunca se verá dos veces”. Cultura que desdeña para sus arquitecturas los pilares eternos, empeñada en borrar las claves de todos sus arcos.

Buena falta hace acomodar la Cultura a su esquema clásico, con lucidez de propósitos, con clara conciencia de sus fines. Con “aprendizaje y heroísmo” por usar las palabras dorsianas. Aprendizaje paciente —lento, si es preciso— que desdeña la facilona línea de menor resistencia. Con heroísmo para rechazar la tentación impresionista, puramente sensorial, de la hora presente.

Juan Pasquau, en La cultura impresionista, diario Jaén, 21 de junio de 1956.