BLOG SOBRE JUAN PASQUAU - PERIÓDICO INTEMPORAL



PERIÓDICO INTEMPORAL DEDICADO A JUAN PASQUAU

Para que vuelvan a acercarse a la obra del escritor ubetense quienes tuvieron la suerte de conocerlo, para que lo descubran quienes no lo conocieron, para que todos crezcan en permanente conversación con sus escritos y su pensamiento.

jueves, 10 de marzo de 2016

RIQUEZA DEL DOLOR




La verdad es que, por mucho que nos empeñemos en contrario, la espiritualidad es dolorosa. Gloriosamente dolorosa, pero sustancialmente dolorosa. No hay que confundir, creo, dolor con pesimismo. El cristiano es esencialmente optimista o no hay cristiano. Luego, en ese bloque de angustia, el cristiano esculpe la imagen vigorosa de la Esperanza quitando, como Miguel Ángel al mármol, “todo lo que sobra”. 

Juan Pasquau, en Sillón de ruedas. Carta a un escritor paralítico, ABC, 25 de febrero de 1969.

lunes, 7 de marzo de 2016

RELIGIOSIDAD




La religiosidad vuelve, al hombre y al mundo, hacia Dios. El mundo y el hombre tienen, a veces, la debilidad de creerse autónomos. Es como un olvido. O, quizás, como un despiste. También, en contados casos, un deseo oscuro.

Pero el hombre, que puede flotar ya en el espacio, en el cosmos, no puede alentar en el vacío espiritual. Nadie puede separar (?) la fuerza de gravedad de los divino. Ser religioso es saber que Dios tiende su cable al alma de todos, al alma de cada uno. 

Juan Pasquau, en Semana Santa en Úbeda, Revista Vbeda, 8 de abril de 1965.

viernes, 4 de marzo de 2016

LA FE DESDE LA DIFICULTAD




Se cree con la vida entera o la fe se tambalea. El caso es que las "dificultades" dan su genuina grandeza, su dimensión profunda a la fe. Es el "aunque es de noche" la circunstancia que dota de calidad, fuerza y patética belleza a la aventura venturosa de la creencia. Lo de "buscar a Dios entre gemidos" del agónico Pascal, es quizá una condición. No hay fe fácil, ni facilona, ni cómoda, ni risueña.

Juan Pasquau, en La nueva frontera, en Ideal, 14 de diciembre de 1974

miércoles, 2 de marzo de 2016

LA CALDERILLA DEL TIEMPO




El bar es para los cuartos de hora que preceden o que siguen al trabajo; para esos minutos escasos en que no hay tiempo para otra cosa. ¿Es que va usted a dedicarse a traducir a Tácito de dos menos veinte a dos de la tarde? Pero si tuviéramos tiempo de sobra, es seguro que no concederíamos ni medio minuto a los bonitos anuncios televisados de los detergentes, de las galletas y de los frigoríficos. Porque con el tiempo sucede como con el dinero: cuando es escaso se malgasta más fácilmente (…) Nadie se hace rico aprovechando bien las monedas de cinco céntimos; tienen que ser, por lo menos, monedas de cinco duros. Nadie se puede hacer sabio tampoco —ni músico, ni artista, ni poeta, ni jugador de ajedrez— rebuscando minutos libres. Urgen para ello las tardes libres. 

Juan Pasquau, en El ocio, Diario Jaén, 8 abril 1969.

lunes, 29 de febrero de 2016

LA TORRE PROPIA




Quizá lo alarmante de nuestro momento histórico es que todos nos damos a la tarea de comprender y de comprender a destajo. Y de momento. Pero este rehusar la espera, este abominar de la paciencia, no acarrea sino errores y falsos diagnósticos. Puede que un moderado pesimismo provisional constituya el camino mejor para la vía ancha de la óptima esperanza. Puede que el desdén de las falsas seguridades nos devuelva nuestra zaherida dignidad.

Pero para eso habrá que hacerse la torre propia. La torre para asumirnos: donde el viento se agranda y donde luego el viento agranda a las campanas. 

Juan Pasquau, en Torre, ABC, 18 de mayo de 1974

sábado, 27 de febrero de 2016

ELOGIO DE LA SENSIBILIDAD




Ya se sabe que la sensación pasa y la sensibilidad queda. Y que la sensibilidad —más cerca del alma, como que es una especie de tegumento que recubre al alma misma—, al acusar el impacto de la belleza se advierte jubilosamente enriquecida. Luego, embellecida la sensibilidad, el mejoramiento del alma es tarea fácil. 

Juan Pasquau, en Impresión de Cazorla, Diario “Jaén”, 10 de agosto de 1962.

miércoles, 24 de febrero de 2016

LA CONCIENCIA DE LO QUE SE IGNORA




La cultura es una paciencia activa. Primero se entera uno de muchas cosas, primero se aprende, y luego, pasado algún tiempo, empieza uno a comprender algo, no demasiado. Pero hay la confusión de creer que que todo lo que se conoce se entiende (…).

En otros tiempos se ha sabido mucho menos, pero quizá se ha entendido mejor al mundo. No me arrepiento de lo dicho. No tacho lo que acabo de escribir. Al menos, en otros tiempos, la conciencia de lo que se ignoraba mantuvo intacto el respeto al misterio, clave al fin de las primeras y últimas verdades (…) La veneración hacia lo que no se entiende, ¿no es cosa distinta y opuesta al gesto de despreciar lo que se ignora? 

Juan Pasquau, en La pata del elefante, Diario ABC, 1968.